Recital en la Tabacalera

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Este sábado voy a participar, junto con algunos poetas amigos (como María Solís Munuera, Juan Hospital o Rebeca del Casal, que es la que ha organizado el lío) en un recital poético en el marco de la Jornada de Psicología Solidaria que organiza la Tabacalera de Madrid. La iniciativa me parece muy necesaria y habrá otras muchas actividades. ¡Allí nos vemos si os animáis!

Recital en la Tabacalera

Formas de estar en una habitación

Quiero hablar de la intensa necesidad de expresar un sentimiento.

Hoy he entrado en Facebook y no he podido evitar sentir cierta incomodidad cuando la propia red social, esa entidad abstracta, me ha invitado a indicar de qué manera estaba yo celebrando el día del padre. En un primer momento he decidido ignorarlo, pero inmediatamente he observado que la gran mayoría de mis contactos estaban felicitando a sus padres o compartiendo fotos o recuerdos relacionados con ellos. Yo he decidido entonces expresar un sentimiento por los que no tenemos, por así decirlo, nada que celebrar, y se me ha ocurrido corregir y compartir un poema que escribí en el día del padre del año 2011.

Compartir un poema mío en Facebook es algo que rara vez hago por una especie de pudor, a pesar de que muchos contactos míos, también poetas, sí comparten ahí sus poemas (y no me parece mal, de modo que no sé por qué entonces no me lo permito yo). Y, después de compartirlo, he recibido apoyos y comentarios que me han hecho sentir muy reconfortada, aunque, mientras los contestaba, he tenido la sensación de estar reviviendo la muerte de mi padre y de estar en el entierro, recibiendo pésames. Y lo que empezaba como una mañana de sábado estupenda en casa se ha acabado convirtiendo en un día un poco más triste.

Cuando me he metido en la ducha, con la determinación de lavar esa tristeza, de no quedarme en ese estado y empezar a dedicarme a cosas más productivas, me he dado cuenta de que yo no me había autoinfligido, como había pensado en un primer momento, esos sentimientos, sino que estaban ahí, latentes, y que necesitaban ser expresados. Me he dado cuenta de que hacía mucho tiempo que no pensaba en mi padre y en cuánto lo echaba de menos. El sentimiento por su pérdida ha alcanzado una constancia serena, con la que puedo vivir. Pero en algunos momentos me falta y no puedo evitarlo, y vivo sin darme cuenta, sin permitirme sentirlo porque necesito vivir deprisa y mirar hacia otro lado.

Mientras me estaba duchando, he sentido la auténtica necesidad de ponerme a hablar en voz alta con mi padre, porque quería decirle muchas cosas y hablar con él en mi cabeza no me parecía suficiente. Del mismo modo que cuando me comunicaron la muerte de Elisa sentí el tremendo impulso, la ciega necesidad, de enviarle un SMS, como si eso pudiera prorrogar lo que ya había sucedido. Siempre me he debatido entre negar la muerte y llevarla por bandera.

Desde que tengo uso de razón he escrito lo que me pasaba para desahogarme, y desde que escribo poemas ataco los sentimientos de otra forma. Es como si ya no me pareciera lícito el desahogo. También he cantado siempre, sola en casa, emocionándome como si mi voz pudiera llegar a mucha gente; ahora me esfuerzo por hacerlo bien y siguiendo una técnica. He estado seis años y medio hablando dos veces por semana con Beatriz, mi psicóloga, y ahora que ya no lo hago, que ya no lo necesito, a veces me falta.

Creo que en adelante tendré que esforzarme el doble por que las ideas no me pasen de largo. Por buscar un equilibrio entre darle demasiadas vueltas a lo que me pasa y mirar hacia otro lado. Por encontrar una manera de conciliar mi vida, mis creaciones y lo que hay de mí en ellas. Y por cuidar de mí misma de una manera  que no pase sólo por asomarme al mundo desde mi habitación.

Formas de estar en una habitación

Podcast del recital Poeta de Guardia en Almería

Dos semanas después de mi paso por Almería, puedo decir que fue una experiencia estupenda recitar allí, de la mano de Toño Jerez y su proyecto Poeta de Guardia, y con la gente de La Oficina (Ana Pérez Oteros y Carlos J. Vives, os llevo en el heart). La labor que están haciendo por allí es admirable y necesaria.

[http://www.ivoox.com/player_ej_10678788_4_1.html?c1=ff6600]

Incluyo este pequeño teaser, también realizado por Toño Jerez.

Podcast del recital Poeta de Guardia en Almería

Poeta de Guardia 35

Me he aficionado a esto de recitar en lugares distintos de los circuitos habituales de Madrid. Mi amigo, y también poeta y organizador cultural, Toño Jerez, me ha invitado a recitar en Almería, en el ciclo Poeta de Guardia que tiene lugar en La Oficina. Será mañana, sábado 20 de febrero, a las 22:00.

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Tendré una hora para mí sola y leeré poemas de todos los tiempos, publicados e inéditos. Me hace un montón de ilusión :)

Poeta de Guardia 35

Persona

Fremd bin ich eingezogen,
Fremd zieh’ ich wieder aus.

Willhelm Müller

(‘Llegué como un extraño,
como un extraño me marcho’)

 

Decimos “buenas noches”
pero no es suficiente. Las palabras esconden
un paisaje.
No sabemos en qué momento apareció
la marca en nuestra puerta.
Esta no es de esas casas, con actitud de templo.
Esa no es nuestra voz.
La habitación se incendia,
alimentándose de gente desconocida.
Muchos animales se perdieron por el camino.
Ahora codiciamos los espejos y sus mentiras
de gemelos y de sonámbulos.
En el silencio del fuego amigo
algo nos sigue impidiendo ver.
Todos crecimos echando de menos una flor encantada.

Persona

Quiero escribir unas palabras para Elisa porque necesito volver a sentir que va a leerme (aunque eso sea imposible), y lo hago aquí porque ella fue una de las primeras seguidoras espontáneas de este blog, antes de que nos conociéramos más que de vista y antes de que nos hiciéramos amigas.

Siempre me he sentido muy apoyada por ella en lo que se refiere a mi escritura: por algún motivo, mis poemas le caían en gracia y así me lo hacía saber cuando coincidíamos, sin conocernos apenas. Siempre me animaba a seguir escribiendo. A mí no se me había pasado por la cabeza que lo que yo escribía pudiera interesar a gente más allá de mi entorno inmediato. Pero Elisa, lectora y descubridora incansable, siempre fue muy generosa conmigo, y se acabó convirtiendo en una especie de madrina para mí.

Estoy segura de que le horrorizaría leer todo esto, porque era muy humilde y no le gustaba llamar la atención sobre su persona, aunque no por ello lo que cuento es menos cierto. Con el paso del tiempo, llegué a confiar tanto en su criterio que, si enviaba un poemario a un concurso, se lo enviaba a ella primero para que me diera su opinión. Sé que esto mismo les ha pasado a otros compañeros poetas, que se han quedado también un poco huérfanos. Ella no escribía poesía (básicamente, porque no quería), pero era muy clarividente con lo que escribíamos los demás.

Con todo, más allá de la poesía, se convirtió para mí en una gran amiga y confidente. Me habría encantado conocerla mucho antes para haberla disfrutado más, pero tengo la suerte de haber tenido una estrecha relación con ella en los últimos años. De haber compartido con ella (y también con Alfonso) charlas y más charlas, y risas y llantos y buena mesa. Era una conversadora de las que ya no quedan, una anfitriona encantadora que procuraba complacer siempre. (A mí me preparaba gambas al ajillo porque sabía que me encantaban). Yo no me quería ir de su casa ni con agua caliente, pero ni una sola vez me echó… Ni siquiera cuando empezó a encontrarse tan cansada.

La semana pasada se nos fue y todavía estoy intentando asimilar que no podré volver a disfrutar de su compañía. ¡Cuánto me va a faltar! Me resulta difícil hacerme a la idea de que todo lo que viva a partir de ahora lo voy a vivir sin ella, sin poder contárselo. Me queda su recuerdo y su cariño, su gran sonrisa, su manera de mirarme sentada en el sillón con su vasito de cerveza.

El nadador

(Versión refinitiva también)

 

Obsesión transparente de la piel,
del baño y el almuerzo.
La verticalidad
–la superposición–
entre el viento y el agua.
Maquinación sensible
de un estertor metálico
listo para partir,
para dejar su peso en cada etapa,
para brindar al agua la ansiedad insondable,
sostenida, del circo.
Que irrumpan los acróbatas,
los rubios aguadores.
Que empiece el trance lento
de la respiración
autoaprendida. Un mecanismo fiero,
intermitente.
_______________La razón alcanzada.
______________________________________La verticalidad
–el equilibrio es otro–
se zambulle; lo embiste
cada piscina llena,
cada monte a lo lejos.
Los vehículos de la interestatal
reivindican su nombre,
su aceptación y entrega.
___________________________Mientras aplauden todos
la vida es despoblada,
resitiada.
Los veranos ya no le pertenecen
–sus vasos no son suyos–.
Los veranos lo dejan
impedido,
quebrado en la antesala del espanto.

El nadador